Cantar de los Cantares 5:13
RVR1909 · Public Domain“Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores: sus labios, como lirios que destilan mirra que trasciende.”
Referencias cruzadas
Pasajes relacionados, del Tesoro del Conocimiento Bíblico.
- Salmos 4:6Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
- Salmos 27:4Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
- Salmos 45:2Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios: por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
- Salmos 45:3Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad.
- Salmos 89:15Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: andarán, oh Jehová, á la luz de tu rostro.
- Cantar de los Cantares 1:10Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, tu cuello entre los collares.
- Cantar de los Cantares 1:16He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: nuestro lecho también florido.
- Cantar de los Cantares 2:1YO soy la rosa de Sarón, y el lirio de los valles.
- Cantar de los Cantares 3:6¿Quién es ésta que sube del desierto como columnita de humo, sahumada de mirra y de incienso, y de todos polvos aromáticos?
- Cantar de los Cantares 4:11Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; miel y leche hay debajo de tu lengua; y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.
- Cantar de los Cantares 5:5Yo me levanté para abrir á mi amado, y mis manos gotearon mirra, y mis dedos mirra que corría sobre las aldabas del candado.
- Cantar de los Cantares 6:2Mi amado descendió á su huerto, á las eras de los aromas, para apacentar en los huertos, y para coger los lirios.
- Isaías 50:4El Señor Jehová me dió lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios.
- Isaías 50:6Dí mi cuerpo á los heridores, y mis mejillas á los que me mesaban el cabello: no escondí mi rostro de las injurias y esputos.
- San Lucas 4:22Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?
- Apocalipsis 21:23Y la ciudad no tenía necesidad de sol, ni de luna, para que resplandezcan en ella: porque la claridad de Dios la iluminó, y el Cordero era su lumbrera.
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